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Los trastornos del sueño se asocian a enfermedad de Alzheimer

La relación entre alteración de los niveles y del ritmo circadiano de melatonina desde hace tiempo se sabe que están asociados a múltiple enfermedades incluyendo las enfermedades neurodegenerativas. Como queda claramente indicado en la figura, las alteraciones del reloj, indicadas con las aspas rojas, llevan a un proceso de cronodisrupción y aparición de diversas patologías.  No está claro en muchos casos si dichas alteraciones preceden o son consecuencia de ellas. Lo que sí está clara es la existencia de una disrupción del reloj biológico central, que es la estructura neuronal que regula los ritmos circadianos.

 El reloj biológico regula el ritmo circadiano de melatonina, que es la señal cronobiótica que todos los días, por la noche, llega a todas las células del organismo para sincronizar sus funciones, de manera que el organismo funcione de manera coordinada. El ciclo sueño/vigilia, como un ritmo circadiano más, esta bajo el control del reloj biológico a través de la melatonina. Por tanto, en aquellas circunstancias en las que dicho reloj falle, fallarán a su vez los ritmos dependientes de él, incluyendo el de melatonina y del del sueño.

Se sabe también de la existencia de una alteración del ritmo sueño/vigilia en las enfermedades neurodegenerativas, lo que nos lleva a suponer la existencia de una alteración del reloj biológico en dichas enfermedades. Al igual que con el ritmo de melatonina, el trastorno del sueño no tenía una relación causal clara con el proceso neurodegenerativo.

Ahora, sin embargo, un reciente estudio demuestra la relación entre la severidad de la mala calidad del sueño, y del grado de somnolencia diurna, con la gravedad de la enfermedad de Alzheimer. En concreto, los problemas de sueño se asociaron a un aumento significativo de marcadores de patología amiloidea en el líquido cefalorraquídeo de pacientes de Alzheimer.

Esos datos abren una nueva perspectiva en el diagnóstico y terapia temprana en la enfermedad de Alzheimer. Diagnosticar correctamente el trastorno de sueño, evaluar la existencia incipiente de trastornos cognitivos, y actuar en consecuencia restaurando un ciclo de sueño/vigilia normal, puede ser una estrategia de gran importancia para paliar y/o reducir las manifestaciones del Alzheimer. 

Lo mismo hemos dicho aquí en otras ocasiones en relación al Parkinson. En este caso, hay un trastorno del sueño y del ritmo de melatonina, similar a lo que ahora se ha encontrado con el Alzheimer, y que refleja asimismo una disfunción del sistema circadiano o reloj biológico.

Por tanto, desde el IiMEL recordamos que, aún en ausencia de trastornos cognitivos, el simple hecho de una alteración del sueño debe ser diagnosticado y tratado adecuadamente, y seguir un control del paciente, por si pudiera reflejar un proceso neurodegenerativo.