COVID-19 Y SUEÑO

A estas alturas ya todos conocen, al menos de manera general, cuales son los síntomas producidos por el coronavirus SARS-CoV-2, responsables de la Covid-19, así como los estudios que se llevan a cabo para intentar encontrar un tratamiento eficaz o una vacuna. En una nota anterior indicamos como afecta el coronavirus a nuestra salud, y como  estamos planteando ensayos clínicos con melatonina que, según las evidencias que tenemos, puede ser muy eficaz. Mientras tanto, las noticias que salen continuamente sobre la eficacia de la melatonina frente al coronavirus, así como que hay que tomar melatonina para prevenir la Covid-19 están fuera de lugar, ya que indican unas dosis que lo que van a producir son falsas esperanzas en la población, creyendo que están protegidas. Nada más lejos de la realidad, y debemos esperar a que la ciencia hable primero y no charlatanes que quieren su lugar de publicidad hablando de lo que no saben.

Pero quiero hoy aquí hablar de otro tema que ya está preocupando, y es el referido a los problemas de sueño a consecuencia del confinamiento.

Nuestro cerebro tiene su propio reloj biológico, constituido por un grupo de neuronas que controlan el funcionamiento rítmico normal del organismo. La mayor parte de nuestras funciones, y no solamente el ritmo sueño/vigilia, si no también el ritmo de actividad/reposo, de neurotransmisores cerebrales, ritmos endocrinos, metabólicos, etc., están controlados por dicho reloj. Es un reloj molecular, que por medio de la expresión de determinados genes y proteínas, ajusta el ritmo de luz:oscuridad, o fotoperiodo, a las funciones endógenas.

De esta manera, el reloj ajusta los períodos de sueño y de actividad. Pero para ello, el reloj tiene que recibir información del momento del día o noche, es decir, recibir luz y cuanta más mejor por la mañana, y que se vaya reduciendo a lo largo del día. De esta forma el reloj "sabe" en qué momento del día estamos. Conforme la luz se reduce, por la tarde, el reloj pone en marcha distintos mecanismos para inducir sueño, entre otros la producción de melatonina y el descenso de la temperatura corporal.

Este mecanismo fisiológico se trastoca cuando esas señales no funcionan. En casa, confinados, no tenemos generalmente luz natural intensa por la mañana, a no ser que salgamos al balcón o ventana. Si seguimos en el interior de la casa, por la tarde encendemos la luz y nos quedamos viendo la televisión hasta tarde, lo que nos provoca un exceso de luz hasta altas horas de la noche, con lo que nuestro reloj biológico no es capaz de poner en marcha adecuadamente las señales para inducir sueño.

Todo esto empeora si nos acostamos tarde, nos levantamos tarde, alterando así los ritmos diarios de alimentación. Desayunamos tarde, es posible que comamos más tarde o entre horas, ya que el aburrimiento de la confinación nos tienta a ir más de la cuenta al frigorífico, y podemos cenar y estar "picoteando" a deshoras, lo que nos va a producir un aumento de peso no recomendable.

Esta situación alimentaria, además de hacernos engordar, va a dar señales anómalas al reloj biológico, ya que determinados nutrientes como los hidratos de carbono modifican normalmente algunas proteínas del reloj biológico indicándole la hora de la comida, para poner en marcha mecanismos de todo tipo, incluyendo enzimáticos, para procesar adecuadamente dichos nutrientes. Por eso debemos desayunar temprano (¡tampoco hay que madrugar!), comer no más tarde de las 3 de la tarde, y cenar no más tarde de las 8 de la tarde, o, aproximadamente, 3-4 horas antes de acostarnos. Así conseguimos regular bien nuestros ritmos metabólicos y reducimos la tendencia al sobrepeso.

Por último, otro factor a tener en cuenta es el ejercicio físico. Vemos en las noticias como mucha gente hace ejercicio porque tienen equipos de gimnasia en casa, o los ha alquilado o comprado. La actividad física es otra señal importante para el reloj biológico, Si pensamos que normalmente nos levantamos por la mañana y empezamos a movernos, son señales que indican que ha cambiado nuestra situación de reposo en la cama a la de actividad. Si hacemos ejercicio por la mañana, y mejor con mucha luz (tener la bicicleta estática en al terraza cuando se pueda, por ejemplo), refuerza las señales positivas al reloj biológico que pone en marcha todos los mecanismos conducentes a mantener una actividad física y cognitiva óptimas. Podemos hacer ejercicio a cualquier hora del día, pero no es recomendable después de las 6 o 7 de la tarde. A esas horas, el reloj biológico está empezando a poner en marcha las señales que nos llevarán horas después a iniciar el sueño. Si hacemos ejercicio tarde, enviamos al reloj señales de actividad física confundiéndolo, ya que le indica que es por la mañana, que es cuando normalmente la actividad física aumenta. Esta situación frena la puesta en marcha de los mecanismos de sueño, lo que se traduce en ausencia del mismo, quedándonos hasta tarde haciendo cualquier tarea o viento la televisión.

Para una adecuada higiene de sueño, tan alterada por el confinamiento actual, debemos entonces poner en marcha mecanismos sencillos pero muy efectivos para restablecer el ritmo sueño/vigilia y, en general el sistema circadiano. No levantarse tarde, salir a la ventana o balcón a que nos dé la luz, al menos 2-3 horas durante la mañana, ejercicio físico, del tipo que sea, por la mañana, mantener los horarios de comida y evitar comer entre horas, al atardecer tener luces tenues en casa, idealmente luces cálidas, que nos permitan leer sin problemas pero no afectan negativamente al reloj biológico, evitando luces blancas o incandescentes, y no acostarse tarde.

Pueden consultar más información sober estos aspectos en el enlace siguiente: Sueño y Covid-19.

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Nuestros servicios

El insomnio y, en general, el trastorno del ritmo sueño/vigilia, refleja una alteración más profunda del reloj biológico, que está relacionado con muchas otras patologías como fibromialgia y fatiga crónica, astenia, trastornos metabólicos, hormonales y desequilibrios de la nutrición, enfermedades neurodegenerativas e inflamatorias, cáncer, así como el envejecimiento y patológico.

Mediante una serie de pruebas que se indican abajo, en el IiMEL evaluamos la función del reloj biológico, los trastornos de los ritmos circadianos y de la producción de melatonina, así como las causas de las alteraciones del sueño, identificamos su relación con otras patologías antes citadas, y proponemos el tratamiento adecuado.

  • Calidad del sueño

    Ya que el ritmo sueño/vigilia refleja directamente cómo está funcionando el reloj biológico, una correcta evaluación de la calidad de sueño requiere el análisis de la estructura (cronotipo) y funcionamiento del reloj biológico endógeno, y su relación con la alteración de los ritmos biológicos, o cronodisrupción.

    Nos permite identificar las causas y el tipo de cronodisrupción, para proceder a su reparación y restaurar el ritmo del sueño.


  • Niveles de melatonina

    El análisis de la melatonina se puede realizar en orina (midiendo 6-sulfatoximelatonina), suero o saliva. La saliva es la mejor opción y menos invasiva, ya que refleja con total seguridad sus niveles en sangre. La determinación de los niveles de melatonina en saliva a lo largo de las 24 horas refleja el fenotipo circadiano.

    De esta forma, conocemos si existen trastornos en la amplitud, duración, y adelanto o retraso de fase en el fenotipo circadiano de los ritmos con respecto al ritmo ideal representado por el cronotipo genético, para proceder a normalizarlo.


  • Proceso de envejecimiento

    Ya que el envejecimiento se inicia con un proceso de cronodisrupción, continúa con una fase de activación inmunitaria, sigue con aumento de estrés oxidativo, y termina con disfunción mitocondrial, valoramos aquí el daño oxidativo y defensa antioxidante, el daño nitrosativo y la activación inflamatoria, y la función mitocondrial.

    Podemos conocer de esta forma la magnitud del proceso de envejecimiento, para proponer medidas correctoras y preventivas.


  • Estrés oxidativo y potencial antioxidante

    Determinamos los marcadores de daño oxidativo a lípidos y proteínas, así como la actividad de los sistemas endógenos de defensa antioxidante, así como la capacidad de generación de agentes reductores a nivel intracelular y extracelular, cuyo funcionamiento, en tándem, nos da una visión global del potencial antioxidante del organismo.

    Con estos datos, identificamos en qué lugar o lugares del tándem antioxidante/reductor se encuentra el fallo que lleva al acúmulo de radicales libres. Entonces, podemos corregir y compensar esos defectos de manera adecuada para lograr el estado de equilibrio oxidativo.


  • Potencial antiinflamatorio

    Para valorar el potencial y capacidad de respuesta y activación inflamatorias, medimos aquí diversos parámetros de la respuesta de la inmunidad innata, desde la generación de óxido nítrico y el daño nitrosativo, hasta los niveles de citoquinas pro- y antiinflamatorias.

    Estos datos nos dan una visión global de cuál es el grado de activación del sistema inmunitario, proporcionándonos la información necesaria para su corrección.


  • Función mitocondrial

    La función mitocondrial está directamente ligada a la formación de radicales libres, por lo que se pude dañar fácilmente. Aquí determinamos diversos marcadores en suero y en células mononucleares periféricas, incluyendo melatonina y CoQ10, que nos indican la salud de la función mitocondrial.

    Estos estudios nos permiten restaurar la mitocondria, que es es la central bioenergética de la célula, cuyo funcionamiento es crítico para que el organismo responda de manera saludable en cada momento.


  • Otros marcadores del estado de salud

    Los niveles de hormonas, que disminuyen con la edad y ante determiandos tratamietnos farmacológicos; el contenido en microelementos, necesarios para el buen funcionamiento del organismo; los niveles de vitaminas, así como el acúmulo de toxinas, están directamente relacionados con el envejecimiento y enfermedades asociadas al mismo.

    La determinación de esos parámetros o de alguno de ellos nos es importante identificar muchos estados carenciales y/o tóxicos, que permitirá un adecuado diagnóstico del estado de salud y tomar las medidas correctoras adecuadas.


  • Informe personalizado y tratamiento

    Con las determinaciones realizadas aquí, tenemos un criterio importante para diagnosticar el problema de salud, realizar un informe personalizado en cada caso, y plantear una pauta de tratamiento específico, que devuelva la normalidad a aquellas situaciones que se identifiquen como alteradas.

    El fin último del IiMEL es identificar y corregir los problemas de salud mediante los análisis más específicos y menos invasivos, y las terapias más concretas para realizar un tratamiento definido y personalizado.