Cómo reducir el nivel de afectación de la luz del ordenador si trabajamos por la noche

Hemos dicho en diversas ocasiones la importancia de mantener un adecuado ritmo de actividad/reposo, sincronizado con el fotoperiodo, para a su vez permitir una adecuada producción nocturna de melatonina.

La mejor forma de inhibir la producción nocturna de melatonina es acostarnos tarde, estar en un ambiente iluminado hasta altas horas de la madrugada, o simplemente viendo la televisión o trabajando con un ordenador. La luz de la pantalla del ordenador nos afecta negativamente, y es suficiente para frenar la producción de melatonina.

Pensando en cómo reducir el impacto de la luz del ordenador, se hacen cosas ingeniosas. Entre otras, la que vi el otro día en la App store, en donde se anuncia una aplicación para Mac (Candelight), que una vez instalad proporciona un color naranja en vez de blanco en la pantalla del ordenador, cuya intensidad y contraste se puede regular. Sabemos que la longitud de onda que corresponde a la luz roja, no afecta a la producción de melatonina y, en general, sólo la longitud de onda en el rango de 460-500 nm afecta a su producción. 

En este sentido, tenemos que llamar la atención de las .luces LED, que se están extendiendo masivamente como la panacea de la sociedad actual, por su consumo, bajo calor, etc. Mientras que las luces con sodio producen luz de color más anaranjado, las LEDS producen luz blanca con una gran proporción importante de longitud de onda correspondiente al azul. Estas luces LED inhiben mucho más drásticamente la producción de melatonina.

Por tanto, aunque la aplicación de la que hablamos afecta a nuestra melatonina, lo hace de todas formas con menos intensidad que la luz blanca que normalmente tenemos en las pantallas de nuestros ordenadores, y algo salimos ganado. 

Lo que sí debería de ponerse en marcha ya en la sociedad actual llamada civilizada, es una serie de mecanismos de control para reducir la contaminación lumínica actual que tanto daño está haciendo a nuestro organismos. Pero mientras que eso no ocurre, nosotros somos responsables de mantener nuestra producción nocturna de melatonina lo más alta posible, evitando al máximo dicha contaminación.

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Nuestros servicios

El insomnio y, en general, el trastorno del ritmo sueño/vigilia, refleja una alteración más profunda del reloj biológico, que está relacionado con muchas otras patologías como fibromialgia y fatiga crónica, astenia, trastornos metabólicos, hormonales y desequilibrios de la nutrición, enfermedades neurodegenerativas e inflamatorias, cáncer, así como el envejecimiento y patológico.

Mediante una serie de pruebas que se indican abajo, en el IiMEL evaluamos la función del reloj biológico, los trastornos de los ritmos circadianos y de la producción de melatonina, así como las causas de las alteraciones del sueño, identificamos su relación con otras patologías antes citadas, y proponemos el tratamiento adecuado.

  • Calidad del sueño

    Ya que el ritmo sueño/vigilia refleja directamente cómo está funcionando el reloj biológico, una correcta evaluación de la calidad de sueño requiere el análisis de la estructura (cronotipo) y funcionamiento del reloj biológico endógeno, y su relación con la alteración de los ritmos biológicos, o cronodisrupción.

    Nos permite identificar las causas y el tipo de cronodisrupción, para proceder a su reparación y restaurar el ritmo del sueño.


  • Niveles de melatonina

    El análisis de la melatonina se puede realizar en orina (midiendo 6-sulfatoximelatonina), suero o saliva. La saliva es la mejor opción y menos invasiva, ya que refleja con total seguridad sus niveles en sangre. La determinación de los niveles de melatonina en saliva a lo largo de las 24 horas refleja el fenotipo circadiano.

    De esta forma, conocemos si existen trastornos en la amplitud, duración, y adelanto o retraso de fase en el fenotipo circadiano de los ritmos con respecto al ritmo ideal representado por el cronotipo genético, para proceder a normalizarlo.


  • Proceso de envejecimiento

    Ya que el envejecimiento se inicia con un proceso de cronodisrupción, continúa con una fase de activación inmunitaria, sigue con aumento de estrés oxidativo, y termina con disfunción mitocondrial, valoramos aquí el daño oxidativo y defensa antioxidante, el daño nitrosativo y la activación inflamatoria, y la función mitocondrial.

    Podemos conocer de esta forma la magnitud del proceso de envejecimiento, para proponer medidas correctoras y preventivas.


  • Estrés oxidativo y potencial antioxidante

    Determinamos los marcadores de daño oxidativo a lípidos y proteínas, así como la actividad de los sistemas endógenos de defensa antioxidante, así como la capacidad de generación de agentes reductores a nivel intracelular y extracelular, cuyo funcionamiento, en tándem, nos da una visión global del potencial antioxidante del organismo.

    Con estos datos, identificamos en qué lugar o lugares del tándem antioxidante/reductor se encuentra el fallo que lleva al acúmulo de radicales libres. Entonces, podemos corregir y compensar esos defectos de manera adecuada para lograr el estado de equilibrio oxidativo.


  • Potencial antiinflamatorio

    Para valorar el potencial y capacidad de respuesta y activación inflamatorias, medimos aquí diversos parámetros de la respuesta de la inmunidad innata, desde la generación de óxido nítrico y el daño nitrosativo, hasta los niveles de citoquinas pro- y antiinflamatorias.

    Estos datos nos dan una visión global de cuál es el grado de activación del sistema inmunitario, proporcionándonos la información necesaria para su corrección.


  • Función mitocondrial

    La función mitocondrial está directamente ligada a la formación de radicales libres, por lo que se pude dañar fácilmente. Aquí determinamos diversos marcadores en suero y en células mononucleares periféricas, incluyendo melatonina y CoQ10, que nos indican la salud de la función mitocondrial.

    Estos estudios nos permiten restaurar la mitocondria, que es es la central bioenergética de la célula, cuyo funcionamiento es crítico para que el organismo responda de manera saludable en cada momento.


  • Otros marcadores del estado de salud

    Los niveles de hormonas, que disminuyen con la edad y ante determiandos tratamietnos farmacológicos; el contenido en microelementos, necesarios para el buen funcionamiento del organismo; los niveles de vitaminas, así como el acúmulo de toxinas, están directamente relacionados con el envejecimiento y enfermedades asociadas al mismo.

    La determinación de esos parámetros o de alguno de ellos nos es importante identificar muchos estados carenciales y/o tóxicos, que permitirá un adecuado diagnóstico del estado de salud y tomar las medidas correctoras adecuadas.


  • Informe personalizado y tratamiento

    Con las determinaciones realizadas aquí, tenemos un criterio importante para diagnosticar el problema de salud, realizar un informe personalizado en cada caso, y plantear una pauta de tratamiento específico, que devuelva la normalidad a aquellas situaciones que se identifiquen como alteradas.

    El fin último del IiMEL es identificar y corregir los problemas de salud mediante los análisis más específicos y menos invasivos, y las terapias más concretas para realizar un tratamiento definido y personalizado.