Nuevos hallazgos demuestran que el envejecimiento se origina por un proceso de cronodisrupción

De nuevo a vueltas con la melatonina y la importancia de su ritmo circadiano. Pues bien, sabemos que hay diversas situaciones, desde los viajes transoceánicos, el cambio horario de primavera y otoño, los trabajos a turnos, diversas enfermedades (neurodegenerativas, metabólicas, cáncer), así como algunos medicamentos, alteran la función del reloj biológico y el ritmo de melatonina, causando lo que llamamos desincronización interna. Es decir, el organismo ya no funciona de una manera coordinada. Dichas alteraciones se corrigen fácilmente restaurando el ritmo de melatonina.

Existían evidencias de que la cronodisrupción, que es la alteración del reloj biológico, que a su vez altera el ritmo de melatonina, estaba detrás de diversas patologías, y tenía cierta relación con el envejecimiento. De hecho, nosotros hemos demostrado que si restauramos la melatonina que se pierde con la edad, prevenimos todas las manifestaciones del envejecimiento (Rodríguez y colbs. Exp Gerontol 2008; 43:749-756). Ahora, un trabajo reciente en la revista Nature (Zhang G y colb. Nature 2013; 497:211-216), demuestra que el envejecimiento sistémico es un proceso programado que se inicia en el hipotálamo y que activa al menos una de las vías de la inmunidad innata, la del NF-kB. Esta activación lleva al estado de inflamación crónica, subclínica, que acompaña al envejecimiento y que está relacionado con los déficits físicos y cognitivos de la edad, así como con la aparición de patologías asociadas a ésta. Este proceso de inflamación crónica es lo que se ha llamado “inflammaging”. 

Acompañando a la activación de NF-kB, los autores de este trabajo han demostrado también que se produce un déficit de GnRH. El GnRH (hormona liberadora de gonadotropinas) es una hormona del hipotálamo que va a actuar sobre la hipófisis liberando gonadotropinas (FSH y LH9, que a su vez son las que regulan el ciclo ovárico para producir un óvulo maduro cada mes, y el ciclo testicular de maduración de espermatozoides. Lo que aquí demuestran los autores es que el GnRH tiene otra función totalmente distinta, y es su capacidad de inducir neurogénesis en el hipotálamo. 

El aumento de NF-kB es responsable de la inhibición del GnRH, dando lugar a una lenta e irreversible disminución de la función hipotalámica y favoreciendo el envejecimiento. La administración de GnRH restaura la neurogénesis reducida por el envejecimiento, disminuyendo éste. Por tanto, la disminución de GnRH con la edad hacer perder esta capacidad de regeneración neuronal, facilitando el proceso de envejecimiento.

Lo interesante de todo ele estudio es que se complementa con otro anterior (Gibbs y colb. PNAS 2012; 109:582-587), que indicaba que el reloj biológico regula el ritmo circadiano de la inmunidad innata, y que las alteraciones de los genes que regulan este reloj, afectan y disparan esta respuesta inmunitaria. En esta regulación circadiana intervienen dos receptores nucleares, RORα y REV-ERBα, siendo el primero responsable de la retroalimentación positiva del reloj biológico, y el segundo de la negativa. Ya que el RORα es uno de los receptores nucleares de la melatonina, la cronodisrupción, que altera la producción de melatonina, favorece la actividad del REV-ERBα, dando lugar a una mayor cronodisrupción, déficit de melatonina y activación de la inmunidad innata. En conjunto, nos habla que la alteración primaria del reloj biológico desencadena una serie de eventos que van a dar lugar al proceso de envejecimiento que, como cursa con inflamación crónica, se ha llamado “inflammaging”. 

Podemos empezar a entender ya algunos de los pasos iniciales del envejecimiento, lo que nos permitirá actuar con mejor conocimiento sobre los mecanismos que lo ponen en marcha para reducir su impacto en la salud.

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Nuestros servicios

El insomnio y, en general, el trastorno del ritmo sueño/vigilia, refleja una alteración más profunda del reloj biológico, que está relacionado con muchas otras patologías como fibromialgia y fatiga crónica, astenia, trastornos metabólicos, hormonales y desequilibrios de la nutrición, enfermedades neurodegenerativas e inflamatorias, cáncer, así como el envejecimiento y patológico.

Mediante una serie de pruebas que se indican abajo, en el IiMEL evaluamos la función del reloj biológico, los trastornos de los ritmos circadianos y de la producción de melatonina, así como las causas de las alteraciones del sueño, identificamos su relación con otras patologías antes citadas, y proponemos el tratamiento adecuado.

  • Calidad del sueño

    Ya que el ritmo sueño/vigilia refleja directamente cómo está funcionando el reloj biológico, una correcta evaluación de la calidad de sueño requiere el análisis de la estructura (cronotipo) y funcionamiento del reloj biológico endógeno, y su relación con la alteración de los ritmos biológicos, o cronodisrupción.

    Nos permite identificar las causas y el tipo de cronodisrupción, para proceder a su reparación y restaurar el ritmo del sueño.


  • Niveles de melatonina

    El análisis de la melatonina se puede realizar en orina (midiendo 6-sulfatoximelatonina), suero o saliva. La saliva es la mejor opción y menos invasiva, ya que refleja con total seguridad sus niveles en sangre. La determinación de los niveles de melatonina en saliva a lo largo de las 24 horas refleja el fenotipo circadiano.

    De esta forma, conocemos si existen trastornos en la amplitud, duración, y adelanto o retraso de fase en el fenotipo circadiano de los ritmos con respecto al ritmo ideal representado por el cronotipo genético, para proceder a normalizarlo.


  • Proceso de envejecimiento

    Ya que el envejecimiento se inicia con un proceso de cronodisrupción, continúa con una fase de activación inmunitaria, sigue con aumento de estrés oxidativo, y termina con disfunción mitocondrial, valoramos aquí el daño oxidativo y defensa antioxidante, el daño nitrosativo y la activación inflamatoria, y la función mitocondrial.

    Podemos conocer de esta forma la magnitud del proceso de envejecimiento, para proponer medidas correctoras y preventivas.


  • Estrés oxidativo y potencial antioxidante

    Determinamos los marcadores de daño oxidativo a lípidos y proteínas, así como la actividad de los sistemas endógenos de defensa antioxidante, así como la capacidad de generación de agentes reductores a nivel intracelular y extracelular, cuyo funcionamiento, en tándem, nos da una visión global del potencial antioxidante del organismo.

    Con estos datos, identificamos en qué lugar o lugares del tándem antioxidante/reductor se encuentra el fallo que lleva al acúmulo de radicales libres. Entonces, podemos corregir y compensar esos defectos de manera adecuada para lograr el estado de equilibrio oxidativo.


  • Potencial antiinflamatorio

    Para valorar el potencial y capacidad de respuesta y activación inflamatorias, medimos aquí diversos parámetros de la respuesta de la inmunidad innata, desde la generación de óxido nítrico y el daño nitrosativo, hasta los niveles de citoquinas pro- y antiinflamatorias.

    Estos datos nos dan una visión global de cuál es el grado de activación del sistema inmunitario, proporcionándonos la información necesaria para su corrección.


  • Función mitocondrial

    La función mitocondrial está directamente ligada a la formación de radicales libres, por lo que se pude dañar fácilmente. Aquí determinamos diversos marcadores en suero y en células mononucleares periféricas, incluyendo melatonina y CoQ10, que nos indican la salud de la función mitocondrial.

    Estos estudios nos permiten restaurar la mitocondria, que es es la central bioenergética de la célula, cuyo funcionamiento es crítico para que el organismo responda de manera saludable en cada momento.


  • Otros marcadores del estado de salud

    Los niveles de hormonas, que disminuyen con la edad y ante determiandos tratamietnos farmacológicos; el contenido en microelementos, necesarios para el buen funcionamiento del organismo; los niveles de vitaminas, así como el acúmulo de toxinas, están directamente relacionados con el envejecimiento y enfermedades asociadas al mismo.

    La determinación de esos parámetros o de alguno de ellos nos es importante identificar muchos estados carenciales y/o tóxicos, que permitirá un adecuado diagnóstico del estado de salud y tomar las medidas correctoras adecuadas.


  • Informe personalizado y tratamiento

    Con las determinaciones realizadas aquí, tenemos un criterio importante para diagnosticar el problema de salud, realizar un informe personalizado en cada caso, y plantear una pauta de tratamiento específico, que devuelva la normalidad a aquellas situaciones que se identifiquen como alteradas.

    El fin último del IiMEL es identificar y corregir los problemas de salud mediante los análisis más específicos y menos invasivos, y las terapias más concretas para realizar un tratamiento definido y personalizado.